lunes, 25 de abril de 2011

Para pensar


Al momento de escribir este artículo, desconozco cuando será publicado. También si será leído en Semana Santa o algunos días después a ella. Sin embargo, insisto que si bien la Semana Santa, en términos rituales, puede ser concebida como un espacio particular de reflexión, esta no debe restringirse exclusivamente a ella. Además, aunque este artículo puede tocar algunos temas de coyuntura, en el cual la política tiene un rol importante, intenta apuntar a temas de fondo como nuestra vida en sociedad, la relación con la diferencia, la tolerancia y la construcción de la democracia.

Una de las primeras lecciones que nos han dejado las elecciones pasadas es que hay maneras alternativas de percibir el mundo. Si bien algunos políticos, de manera machacona, nos han presentado una imagen optimista del rumbo del Perú, la cual en cifras es cierta, esta imagen, en el espejo de la realidad de muchos peruanos no parece reflejarse. De allí que muchos han optado por aquel candidato que les ha ofrecido una imagen alternativa de país, mientras otros prefieren que las cosas se mantengan tal y como están, sea porque están recibiendo los beneficios de este crecimiento, sea porque tienen la esperanza de recibirlos pronto. Ambas visiones de país se han encontrado y buscan imponerse a través de uno u otro candidato.

¿Cual es el riesgo?, no solo descalificar las ideas rival porque consideremos que su postura es equivocada (retrograda, desfasada, etc.) sino, descalificar su ciudadanía en tanto aún no es capaz de saber que es lo que le conviene en función a una serie de adjetivos que van desde lo racial (serrano, indio ignorante), lo geográfico (provinciano) o lo personal (resentido). Del otro lado también hay intolerancia, solo que en un sentido opuesto y también apuntando mas allá de las ideas del opositor. Si bien el juego democrático favorece a quien obtiene la mayoría, esta no debe olvidar la presencia de minorías y luchar por lograr poner en práctica esa palabra tan de moda en estos momentos, pero olvidada después: consenso.

Este consenso es valioso de manera especial en estas circunstancias, en que la coyuntura electoral ha mostrado no solo lo fragmentada que esta nuestra sociedad, sino también los profundos prejuicios que existen de uno y otro lado. Una sociedad atomizada, dividida, no reconciliada con su pasado, con su vecino ni consigo misma, esta muy lejos de construir comunidad. Y comunidad, esto entendámoslo bien, no quiere decir igualdad, homogeneidad, sino más bien: común unidad, igualdad en la diferencia, un espacio común compartido y un destino sobre el cual debemos sentarnos a discutir como queremos labrarlo.

Ahora bien y en esta ‘comunidad’ ¿Qué tan capaces somos de relacionarnos con la diferencia? ¿Cuan hábiles somos de escuchar las ideas del otro? ¿Cuántas veces hemos reconocido que estábamos equivocados, que nuestra mirada estaba equivocada, que nuestro modo de pensar, conciente o inconcientemente, era sesgado, prejuicioso, poco dialogante? Pues, estas capacidades no solo son imprescindibles en nuestra vida familiar, laboral o en aquellos espacios en los que nos relacionamos. Probablemente allí las pongamos en práctica en mayor o menor grado, con cierta dificultad y resistencia. Pero, más allá de estos círculos en los cuales nos movemos: ¿Qué tan dialogantes podemos ser? Si a ello le agregamos las diferencias de carácter social, cultural, religiosa, pues el reto es mayor. Ya que allí nos encontraremos con visiones que en apariencia se presentan como radicalmente distintas a la nuestra. ¿Es posible dialogar en esas circunstancias, sin puntos comunes? Pues en estas circunstancias una clave valiosa es antes que insistir en marcar la diferencia y hacerla irreconciliable, pues buscar puntos de encuentro, aquello que queremos de uno y otro lado.

Victoria Camps y Adela Cortina hablan de una ética de mínimos y máximos (‘minimalismo moral’) Nunca nos podremos poner de acuerdo en aspectos como la felicidad: mientras que para algunos autorrealización es tener éxito profesional y económico, para otros (pienso de manera especial en las comunidades en aislamiento voluntario de la amazonía) puede ser vivir tal como lo han elegido. Si no nos podemos poner de acuerdo en la felicidad, ya que cada grupo e incluso cada individuo ha construido imágenes de ella y ha elegido los medios para alcanzarla, si debemos ponernos de acuerdo en un conjunto de ‘mínimos’ que apunten a la justicia: la dignidad y respeto del ser humano expresada en educación adecuada, sistemas de salud eficientes, respeto a la diferencia cultural, entre algunos solamente. ¿Ello es imposible? No lo creo. ¿Difícil? Claro que si, como todas las cosas que realmente valen la pena.

Estoy muy lejos de saber por quien voy a votar, también estoy lejos de creer que en estas elecciones se juega el futuro del país, con toda la carga apocalíptica que va detrás de esta frase. Me preocupa el papel inmenso que esta jugando el miedo frente a la esperanza y la tolerancia. Quiero, como la mayoría de peruanos, un país mejor, no solo para mí, sino para aquellos que están por llegar. Un país más justo, donde los peruanos podamos mirarnos, unos a otros, como ciudadanos.

jueves, 14 de abril de 2011

¿Y la universidad?


A fines del mes de enero del presente año se presentaron los resultados del II Censo Nacional Universitario 2010. A pesar de los esfuerzos desplegados para lograr censar a la totalidad de la población universitaria de nuestro país y de la relevancia de los resultados, la noticia no ha tenido el impacto que se esperaba. Esta situación parece sintomática en relación con el lugar que ocupa la educación superior en los planes de gobierno de los candidatos que han pasado a la segunda vuelta. Este artículo inicialmente presentara los que, en mi modesta opinión, son algunos de los resultados mas importantes de este trabajo (Para consultar el informe completo en: http://www.inei.gob.pe/) En segundo lugar nos ocuparemos brevemente de las referencias a educación superior en los planes de gobierno de Gana Perú y Fuerza 2011.

Un primer dato es que el número de universidades ha crecido de 57 (1996) a 100 (2010) teniendo una variación de 75,4 % en apenas 14 años. De este total, el número de universidades públicas es 35 frente a 65 que constituye el número de universidades privadas. El número de estudiantes también ha crecido marcadamente en el pregrado de 335 714 estudiantes (1996) a 782 970 (2010) registrando una variación de 133,2 %. En el caso de postgrado (maestrías, doctorados, diplomas, etc.) esta variación es aún mayor. De 10 818 estudiantes en 1996, esta cifra ahora es 56 358 (421 % de variación). El número de docentes universitarios naturalmente también se ha incrementado, pasando de 25 795 (1996) a 59 085 (2010), con un promedio de 14,2 estudiantes por docente. Esta última cifra puede ser engañosa ya que, por ejemplo, en la Universidad San Agustín de Arequipa el promedio es casi 20 estudiantes por docente, mientras en la Universidad Católica de Lima (PUCP) esta se reduce a 6 estudiantes por docente.

Otro dato importante que trae el censo esta referido a las carreras de mayor demanda entre los estudiantes. Las carreras de Administración, Derecho y Contabilidad representan el 45 % de estudiantes universitarios. En el caso de nuestra región, solo Derecho y Administración reúnen mas de 10 000 estudiantes. Entre las nuevas carreras que proponen las universidades buscando no solo mejorar, sino especialmente adecuar su oferta a las nuevas condiciones y requerimientos socioeconómicos, la carrera de Relaciones Internacionales y Negociaciones es la que tiene largamente mayor demanda con 16 183 estudiantes. Más atrás vienen carreras como Ingeniería Comercial, Biotecnología o Agronegocios.

Finalmente, en relación con los docentes universitarios, la mayoría de ellos son varones (68,2 %), de más de 45 años (55,8 %). En relación con la condición laboral, el número de docentes ordinarios (73,4 %) es mayor en las universidades públicas frente a las privadas (20, 6 %), siendo bastante mayor en estas últimas el número de docentes contratados (79,7 %). En el caso de las universidades públicas el porcentaje de docentes contratados es 20,6 %. La lógica sector público frente a sector privado parece reflejarse en la educación superior también, brindando estabilidad poco provechosa para la evaluación y el recambio de un lado y, por el otro, precariedad laboral y mínimas condiciones, no en todos los casos claro.

Ahora bien, que proponen los candidatos finalistas de la segunda vuelta. Vemos inicialmente el plan de Gana Perú: “Especial atención merece la universidad peruana, que hoy atraviesa una profunda crisis caracterizada por su proliferación y la disminución, en promedio, de la calidad. El descuido de la investigación en ciencia aplicada es general y su contribución al subempleo y la informalidad es dramática…Es indispensable entonces una reforma universitaria que, en primer lugar, disminuya el número de las mismas y las integre dentro de un sistema. En segundo lugar, se precisa de una profunda renovación de los contenidos curriculares y su estandarización para asegurar la calidad de la formación profesional. En tercer lugar, las ofertas de especialidades deben tomar en cuenta las demandas de recursos humanos con determinadas calificaciones por parte del aparato productivo nacional” (1). Sin embargo, la gran pregunta es: ¿Cómo se hará? En el caso del plan de gobierno de Fuerza 2011, no existe ninguna referencia a educación superior, salvo un par de menciones indirectas en su Eje 1 Calidad de la educación, que propone adaptar currículos secundarios a las demandas laborales de cada región y un programa de becas para jóvenes talentosos. (2)

La universidad, nuevamente, parece tener un rol secundario en la mirada política de quienes pretenden dirigir el país. Se ha olvidado que su rol va más allá de la generación de conocimientos y solución de problemas. La búsqueda de la verdad y la formación de ciudadanos probos debería ser el norte al cual nuevamente dirigirse. Esperemos recuperar pronto el rumbo.

(1) Plan de gobierno Gana Perú. Disponible en: http://www.partidonacionalistaperuano.net/images/archivos/PlandeGobierno_GanaPeru_2011-2016.pdf p. 77

(2) Plan de gobierno Fuerza 2011. Disponible en: http://www.fuerza2011.com/download/docs/plandegobierno/plan_de_gobierno.pdf p. 7

jueves, 7 de abril de 2011

Política peruana ‘Para dummies’


Partamos de una precisión. Aunque la palabra inglesa ‘dummie’ se traduce literalmente como: tonto, bobo; sus acepciones van más allá de esta traducción. ‘Para dummies’ se refiere a una serie de libros de aprendizaje que tienen como objetivo presentar guías sencillas para lectores nuevos en diversos temas que van desde Internet para dummies, sexo para dummies, chino para dummies, embarazo para dummies, wikipedia para dummies, entre otros. A la fecha han sido publicados más de 1,500 libros ‘Para Dummies’, siendo un éxito de tiraje y traducción en diferentes idiomas.

Ahora bien, ¿Por qué política peruana ‘para dummies’? Esta reflexión nace al pensar en cuantos ríos de tinta han corrido de sesudos analistas, científicos sociales y políticos, periodistas acuisiosos e investigadores cuasi enciclopédicos tratando de entender ese gran misterio llamado ‘electorado y política peruana’. Muchos de los juicios que se han elaborado no solo han insistido en el paternalismo, la búsqueda de la mano dura, la irracionalidad, la amnesia o el instinto autodestructivo que, según ellos, parecen definir las características de nuestra ciudadanía. Este conjunto de ‘pulsiones tanáticas’ y ‘suicidas’ cada cinco años pone los pelos de punta a nuestra clase política, empresarial, lideres de opinión y a los principales medios de comunicación, quienes parecen considerar que la responsabilidad que recae sobre los hombros de la ciudadanía es demasiado grande como para dejarlos elegir solos el destino de ‘un país’ que nuestros gobernantes se ha encargado de ‘construir’ y ‘enrumbar’ con tanto esfuerzo.

Hace algún tiempo, Alberto Vergara publicó un libro llamado Ni amnésicos ni irracionales. Las elecciones peruanas de 2006 en perspectiva comparada (Lima: Solar. 2007) La tesis principal de este texto, que es mas bien una respuesta a esos lugares comunes en que tanto insisten nuestros analistas, es que detrás de esa aparente irracionalidad al momento de ejercer el voto, existe una lógica. Por ejemplo, el triunfo de Alan García, explicado con la ya gastada tesis del ‘mal menor’, el autor lo expone como resultado de su estratégica ubicación en el espectro político (Centro), así como una especial combinación de tradiciones populistas conservadoras (cambio responsable), nacionalista (propuestas de renta básica, impuestos mineros) e institucional (políticas públicas, programas sociales y reforma del estado).

Buscando, en la línea de Vergara, seguir ahondando en el imaginario político de nuestro electorado, he seleccionado un conjunto de términos que, considero, han sido recurrentes en esta primera vuelta y pueden ser una puerta de entrada a un gran conjunto de no iniciados en la política. Antes que llegar con respuestas definidas y dogmas infalibles, considero necesario acercarse con preguntas a esta realidad diversa, cambiante y fascinante que es la política peruana. Vemos algunos de ellos:

Volatilidad: Dícese de aquel elector mutable, cambiante, ‘cual pluma al viento’, que un día está con un candidato, al siguiente día con otro, dependiendo de su estado de ánimo o si esa mañana tuvo o no dinero para comprar el pan. Se insiste en que el elector peruano es especialmente volátil, de tal manera que los sufridos candidatos deben redoblar esfuerzos para mantener cautivo a tan esquivo grupo.

Voto perdido: Úsese también como: ‘apuesta a ganador’. En este caso, el hábil elector se olvida de propuestas programáticas, ideologías, vinculación partidaria y se sube convenientemente al coche que va primero, al que no tiene pierde, al que si o si llega a palacio. Viejas ideas como institucionalidad, mayorías y minorías no tienen mayor peso en su elección, ya que su voto queda establecido en función de quien le diga la encuestadora de turno que va a la cabeza. Esto tienen dos supuestos: Primero, que las encuestadoras coinciden en quien va primero y en segundo lugar si el elector les cree.

Outsider: Dícese de aquel que no forma parte del sistema (no ha participado en ‘faenones’, no ha recibido coimas, no le han pagado viajes, no ha mandado a lavar pies, planchar camisas o robar luz, no lo han ‘chuponeado’ ni ha visitado la salita del SIN) que de manera inesperada irrumpe en nuestra institucionalidad política como una sorpresa.

Segunda vuelta electoral o ballotage: ‘Cáncer contra el sida’, ‘mal menor’, ‘todos contra uno’, son las denominaciones que acompañan este término. Se define como elección con doble turno, habida cuenta que ninguno de los candidatos alcanzo la mitad más uno de los votos válidamente emitidos (mayoría absoluta). Aquellos que recibieron mayor votación, pasan a este ‘segundo round’. Según la historia nace con napoleón III en 1852. En el caso del Perú, el candidato que va primero en primera vuelta no tiene asegurado el triunfo en la segunda.

Estos son algunos de los términos para irnos iniciando en la política peruana. No sabemos quien resultará triunfador, solo debemos estar siempre vigilantes que se respete la voluntad popular, sin manipulaciones ni miedos de por medio. Y, claro, con algo de sentido del humor. No olvidemos que esto es una fiesta, la fiesta de la democracia.

Los medios y la política


Cuando el amable lector se detenga a leer este artículo, probablemente, después de un largo periodo de incertidumbre, ya tendremos definidos a los candidatos que han pasado a la segunda vuelta. Algunos analistas afirman que allí empieza otra historia que implica, dependiendo a quien se tenga al frente, una nueva estrategia que permita no solo conservar el capital político logrado, sino acrecentarlo tendiendo la mano al no tan antigua rival buscando el ya famoso endose de votos. Sin embargo, apenas vislumbrando el nuevo escenario que empezará a dibujarse después de este 10 de abril, considero pertinente hacer una breve reflexión sobre uno de los actores que han jugado, juegan y jugaran un rol muy importante en este largo proceso electoral que está viviendo nuestro país: los medios de comunicación.
Esta reflexión viene animada a partir de un sugerente informe de la Asociación Civil Transparencia (1) que intenta medir el espacio que se le ha brindado a cada candidato hasta el 31 marzo de 2011. Naturalmente, la característica de esta elección ha sido presentar escenarios cambiantes, con subidas inesperadas (en algunos casos casi resurrecciones), bajadas que parecen no tener piso, miedos apocalípticos e intereses de uno y otro lado. Los medios de comunicación, evidentemente, no son ajenos ni indiferentes (aunque muchos de ellos lo afirmen) a todas estas idas y venidas que van configurando el escenario electoral y político. Veamos algunos resultados de este trabajo.
Uno de los primeros cuadros que presenta el informe mencionado está referido a las apariciones de los candidatos en prensa escrita al 31 de marzo. En términos metodológicos, el informe hace una distinción importante ya que distingue las apariciones de los candidatos en términos de Fuente (Cuando el medio de comunicación cita textualmente las declaraciones del candidato o cuando le atribuye declaraciones sin ningún tipo de análisis) y de Actor (Cuando el medio de comunicación o cualquier personaje habla sobre el candidato o candidata). PPK es el candidato con mayor numero de apariciones en la prensa escrita (23.6 %: Fuente y 17.6 %: Actor). Le sigue Alejandro Toledo (23.5 %: Fuente y 24.4 %: Actor) y Ollanta Humala en tercer lugar con (17.8 %: Fuente y 23.3 Actor). Más atrás vienen Luis Castañeda y Keiko Fujimori. Es interesante notas que mientras en PPK los medios apelan mas a la Fuente (lo que el candidato dijo), en el caso de Humala apelan principalmente al Actor (lo que se dice de él).En el caso de Toledo es posible percibir cierto equilibro entre una y otra (lo que dijo y que lo se dice de él).
Pero este informe no solo pretende medir lo objetivo (apariciones), sino también, de alguna manera, la subjetividad que puede reflejar la información que circula en los medios de comunicación escrita. Para intentar medir ello, el informe utiliza el indicador ‘menciones’ que, a su vez, se subdivide en: neutra, positiva y negativa. Quien encabeza esta vez el número de menciones es Alejandro Toledo con 24.4 %, la cual a su vez se divide en: Neutras (63.6 %), Positivas (9.2 %) y Negativas (27.3%). Quien le sigue en el número de menciones es Ollanta Humala con23.2 % que se dividen en: Neutras (61.6 %), Positivas (8.1 5) y Negativas (30.3 %). Finalmente PPK con 17.6 % de menciones: Neutras (74 %) Positivas (15.5 %) y Negativas (10.5 %). Es pertinente notar que si bien entre Toledo y Humala la diferencia no es marcada, si lo es de los dos primeros en relación con PPK.
Finalmente, un último cuadro busca medir la cobertura de los programas de gobierno. Para ello utiliza una medida más que interesante la cual es el número de ‘cm2’ que se ocuparon. Los cuadros se dividen en 'temas programáticos’ (Planes de gobierno, debate, política económica, educación, empleo, salud, pobreza, seguridad ciudadana, entre los más importantes) y ‘temas no programáticos’ (acusaciones y denuncias, opiniones sobre candidatos, wikileaks, encuestas, actividades de campaña, transparencia financiera, entre los que destacan) Es importante indicar la enorme brecha que existe entre uno y otro. Mientras que los temas programáticas solo ocupan un 16.7 % (21, 976 cm2) de la cobertura electoral, los temas no programáticos obtienen 83.3 % (533, 124 cm2). Este último dato que no hace más que reflejar una de las conclusiones que deja la primera vuelta: muchos insultos y acusaciones, pocas propuestas.
Naturalmente este informe no pretende ser concluyente ya que utiliza como muestra solo algunos diarios de circulación nacional (no se toma en cuenta, por ejemplo, diarios locales que permitirían medir la perspectiva regional de los medios de comunicación escrita). Sin embargo, es importante porque es in intento valioso de medir ese terreno a veces ambiguo y conflictivo como es la objetividad periodística. Como refiere la filosofa española Victoria Camps: "no se informa sólo por informar. El informador elige una información y elige, a su vez, el público al que la dirige. Nadie habla en el vacío".
(1) En: http://www.transparencia.org.pe/www/biblioteca-virtual

miércoles, 12 de enero de 2011

Pensando nuestra democracia


“Vivimos el periodo más prolongado de democracia en América Latina. Nunca, desde la independencia, tantos países de nuestra región han vivido en democracia sin interrupciones dictatoriales por tanto tiempo. A su vez, nuestra democracia es singular: somos al mismo tiempo una región democrática y la más inequitativa del planeta.”(1) Con estas líneas, pertinentes creo yo, en medio de conflictos internos y casos de corrupción, se inicia la reflexión sobre la democracia Latinoamericana en un informe que lleva precisamente por título Nuestra democracia y que ha sido presentando en octubre pasado en México por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Inicialmente el informe reconoce tres desafíos a los que se debe hacer frente en nuestra región: articular nuevas formas de participación política para contrarrestar la crisis de representación; fortalecer la organización republicana del Estado, es decir, la independencia de los poderes, su control mutuo y las instancias de rendición de cuentas, e incrementar, en el marco de dichos controles republicanos, el poder político real del Estado. Al mismo tiempo, hace hincapié en que una democracia electoral no es suficiente y va más allá de las elecciones. Una verdadera democracia debe ampliar la ciudadanía en sus tres dimensiones: civil, política y social. De igual manera y también en relación con la democracia electoral, en la que se ha avanzado notablemente, advierte que la democracia no solo se define por su origen (poder en la soberanía popular), sino también por su ejercicio(instituciones y Estado de derecho) y por su finalidad (garantizar, materializar y extender derechos en las tres dimensiones ya indicadas)

En relación con los derechos políticos, a través de las conocidas Leyes de cuotas, Latinoamérica ha logrado mejores niveles de acceso y participación para sectores tradicionalmente marginados: mujeres e indígenas (no hay datos sobre jóvenes) En el caso de las mujeres, el porcentaje de representación de las mujeres en la región es 20,1% (Perú: 27, 5 %) y en el caso de los indígenas es el promedio de representación mas alto lo tiene Bolivia: 43,8 % en la cámara baja. Perú viene más atrás con 5, 83 %.

En relación con los Derechos económicos sociales y culturales (DESC), denominados derechos de segunda generación, nuestra región si bien presenta un mejor desempeño del Estado en la atención de un conjunto de necesidades apremiantes de la población, también muestran tareas pendientes que no pueden seguir postergándose. Por ejemplo en relación con la salud en nuestra región, la tasa de mortalidad ha descendido en todos los países de nuestra región, solo Costa Rica mantiene el mismo índice, pero a favor suyo cabe indicar que es el segundo mas bajo de la región, solo siendo superado por Chile. En el caso del Perú, este ha descendido de 39 por cada 1000 nacidos vivos en el 2001 a 24. Sin embargo, si bien la tasa de mortalidad ha descendido, la desnutrición parece haberse convertido en el enemigo de las nuevas generaciones. Nuestro país presenta la segunda tasa más alta de la región con 30 % de desnutrición infantil para menores de 5 años de edad. Solo es superado por Guatemala que presenta un alarmante 54 %.

Finalmente, el informe presenta una encuesta en relación con el poder en nuestra región. Frente a la pregunta ¿Quién ejerce el poder en la región? La mayoría respondió que los grupos económicos, empresarios y el sector financiero (79,7 %). Los medios de comunicación no han perdido su lugar y han ratificado ser el ‘cuarto poder’ con el 65,2 % de las menciones. La iglesia ocupa un interesante tercer lugar con 43,8 %, cifra que seguramente es marcadamente menor comparada con percepciones de hace algunos años atrás, en los que la iglesia no solo era concebida como una institución importante, sino como un efectivo poder de facto con una importante influencia política. El Poder Judicial y los políticos son percibidos como los menos influyentes en el ejercicio del poder en nuestra región. Además, los poderes formales son percibidos como de menor valía en relación con este gran poder que representan los sectores económicos y financieros.

No parece ser una coincidencia que aquellos países con mejores indicadores sociales y políticos (Uruguay y Costa Rica) sean las democracias mas consolidadas de la región. Esto permite mostrarnos que un modelo basado en la igualdad (la democracia) será más difícil de cultivar y sostener en sociedades secularmente desiguales, con tendencia autoritaria y con un amplio margen de población desprovista de condiciones necesarias para una vida digna.
(1) PNUD y OEA (2010) Nuestra democracia. México: Fondo de Cultura Económica. Disponible en: http://www.pnud.org.pe/data/publicacion/PNUD-OEA_Nuestra_democracia.pdf (Última consulta: 24 de noviembre de 2010)

Apuntes políticos para el 2011


Quisiera iniciar el primer artículo del año con algunas reflexiones a tener en cuenta sobre vida política en nuestro país básicamente por dos motivos. Uno de ellos es que tanto el año 2010 como el que acabamos de iniciar han sido y serán años de fuerte movimiento político. El año pasado con las elecciones de gobiernos locales y regionales. El presente, con las elecciones presidenciales y parlamentarias. En segundo lugar, porque es nuestro deber involucrarnos en estos procesos para tratar de mejorar la calidad de la representación y evitar que el nivel de la misma siga cuesta abajo. Elegir bien no solo significa asistir el día de la elección, marcar correctamente la cedula de sufragio y esperar los resultados de la elección. Una democracia que vaya creciendo en madurez requiere de ciudadanos que sepan elegir, se informen, vigilen y exijan rendición de cuentas a quienes han elegido. Finalmente no olvidemos que el voto es un encargo y una delegación del poder que reside en la voluntad del pueblo.

Un primer apunte me permito recogerlo de las estadísticas. Según el Instituto de Opinión Pública de la PUCP (IOP – PUCP) en su Encuesta Nacional sobre intención de voto presidencial 2011 de diciembre de 2010 coloca a Luís Castañeda en primer lugar con 25 %. Le siguen Alejandro Toledo y Keiko Fujimori empatados con 22 %. Bastante mas atrás Ollanta Humala con 9 %. La encuesta trae otros datos a tener en cuenta, como por ejemplo que la fortaleza de Castañeda a nivel regional esta en Lima – Callao con 29 %, mientras que la de Toledo se ubica en el Oriente (35 %). El perfil del elector de Castañeda es juvenil (18 a 29 años) masculino y vive en Lima – Callao. El de Toledo tiene mas de 45 años, también es masculino y vive en el interior del país. En el caso de Keiko es juvenil, femenino y vive predominantemente en el área rural del país. Finalmente, según el IOP – PUCP, la candidatura que genera mas rechazo es la de Humala por quien definitivamente no votaría el 63 % de los encuestados. La que genera mas fidelidad es la de Castañeda, quien tendría un sólido 25 % que definitivamente votaría por el. El primero con menos posibilidades de crecer electoralmente, el segundo con mayor margen de crecimiento entre indecisos y cambiantes.

Un segundo apunte proviene de la historia. Si bien las estadísticas y en particular las encuestas constituyen lo que algunos denominan “una fotografía del momento”, la perspectiva histórica nos permite otro acercamiento a la política. Estamos por iniciar un proceso de carácter democrático, que contrasta con los niveles de aceptación de la democracia en nuestra población. Según también el IOP – PUCP, el nivel de insatisfacción con la democracia es del 66 %. Es decir, de cada 3 personas, al menos dos de ellas están descontentas con el modelo, situación que predomina en el Centro y Sur del país y entre los jóvenes. Una cifra de estas características puede generar (y de hecho lo hace) pesimismo y críticas inmisericordes sobre la democracia. Conversando con jóvenes universitarios lo que parece predominar es cierto aire de pesimismo y resignación sobre la vida política del país en general y sobre la democracia en particular. Y, ¿Qué tiene que ver la historia en todo esto? Pues que incorporar la dimensión histórica en nuestra mirada política nos permite profundizar en ella. Recordar por ejemplo, cuantos años de vida democrática tenemos y cuantos de dictadura. Algunos historiadores hacen cuentas y afirmar que de los 189 años de vida republicana, 58 años han sido de vida plenamente democrática. El resto dictaduras, autocracias y pseudo democracias. Entones, ¿por qué descartar un modelo que hemos recuperado y en el que vivimos hace 10 años?

Un tercer apunte proviene de la filosofía y nos invita a concebir la política desde una perspectiva que vaya más allá de la política profesional e insiste en la política como forma de asegurar mejores condiciones de convivencia. Hanna Arendt propone la pluralidad como condición básica de la humanidad y se hace una pregunta que podemos hacernos perfectamente en nuestro país: ¿Cómo podemos vivir juntos siendo muchos y al mismo tiempo diferentes? Para Arendt, la pluralidad no solo es un aspecto de la condición humana, sino que es aquella dimensión sin la cual no podría existir la vida política. Si fuésemos todos iguales no sería necesario preguntarnos como hacer posible la convivencia, ni llegar a ciertos acuerdos. (1) De esta manera la pluralidad aparece como condición y al mismo tiempo como reto para vivir en sociedad. Es claro que estamos lejos en estar de acuerdo en todo, el desafío esta en como podemos tramitar las diferencias sin recurrir a la eliminación de las mismas, la asimilación de ellas o simplemente el olvido o la marginación.

Estas son algunos breves apuntes que, espero, puedan generar procesos reflexivos más profundos, comprensivos, tolerantes y, sobretodo, esperanzadores. Las optimistas cifras del crecimiento económico muchas veces contrastan con la imagen del país a futuro, que en ciertos sectores es percibido con poco optimismo. Es tiempo de recordar que las cosas siempre pueden ser de una manera distinta, y la política no es ajena a esta frase popular.

(1) Citada en Espinosa, Oscar (2008) Cartas de navegación. Reflexiones sobre cultura, ética y política en el Perú. Lima: Fondo Editorial UARM.

domingo, 26 de diciembre de 2010

De Río de Janeiro a Cancún: ¿Hacia donde vamos?


¿Cuántas veces ha tenido usted que enjugar el sudor de su frente ante el incesante calor de medio día? ¿Cuántas otras ha intentado explicar, a quien vuelve después de tiempo a la ciudad, porque el Misti ya no posee nieve o cuando la tiene, esta dura apenas unos días? ¿Finalmente, en cuantas ocasiones ha desarrollado una respuesta frente a la ausencia de lluvias en aquellos meses que nos tenían acostumbrados a ver convertidas las estrechas calles del centro en ‘ríos’ que había que surcar dando saltos de aquí para allá? Para todas estas situaciones es muy probable que la respuesta, aún cuando no lleve consigo la debida argumentación científica, haya sido la misma: es por el calentamiento global.

Este fenómeno mundial, cuya causalidad para explicar los problemas climáticos es utilizada por muchos (aunque, en algunos casos, no haya necesariamente una relación directa) hace pocos días fue abordado nuevamente en la Cumbre Mundial contra el Cambio Climático de Cancún (COP 16, por sus siglas en inglés)). Esta reunión, que convocó a representantes de 194 países, ha puesto en discusión las necesidades más urgentes para ‘enfrentar’ los efectos del calentamiento global. No es gratuita la palabra ‘enfrentar’, ya que en opinión de muchos expertos, el cambio climático es inminente y lo único que resta por hacer frente a una realidad irreversible es atenuar los efectos mas dramáticos que apenas estamos empezando a sentir. De hecho, nuestro país, es de los primeros en lista entre los más afectados por esta larga serie de desafortunados desastres naturales que parecen venir. (1)

Los resultados de la COP 16, sin embargo, no son nada alentadores en relación al instrumento jurídico internacional que pretendían reemplazar y que está por caducar: el Protocolo de Kyoto. Este acuerdo internacional se encuentra dentro de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, suscrito en 1992 en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. Kyoto dio en 1997 fuerza vinculante a la Convención y pretendía obligar a los Estados firmantes del mismo a reducir gradualmente la emisión de gases contaminantes (el más conocido de ellos el CO2) principales causantes del efecto invernadero que genera el calentamiento global. Incluso se fija un porcentaje de reducción de 5 % al año 2012, fecha en que deja de tener vigencia.
Pero, ¿Fue unánime la aceptación de Kyoto? Estados Unidos firmó el acuerdo pero no lo ratificó. Incluso, en el año 2001 en el gobierno de Bush se retiró del acuerdo porque consideraba que su aplicación era ineficiente. Las cifras, sin embargo, condenaban a la potencia que consume 25 % de la energía fósil del planeta (petróleo, gas y carbón) y es el mayor emisor de gases contaminantes del mundo, gases que el acuerdo precisamente busca reducir. Después del Kyoto todas las cartas parecían jugarse en la COP 15 celebrada en la ciudad danesa de Copenhague en el año 2009. El objetivo de esta cumbre era aprobar un acuerdo que reemplace al de Kyoto a partir del 2012. Incluso pretendía que en el documento final se establezca una reducción mundial de la emisión de CO2 en 50 % en el año 2050 respecto a 1990. No obstante, nuevamente se produjeron tensiones entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo. Los primeros argumentando que una reducción en esos niveles afectaría seriamente su nivel de vida, basado fundamentalmente en el uso de energía fósil. Los segundos (entre ellos China e India) porque una reducción en esos niveles afectaría seriamente su crecimiento económico. Al final de la cita, se formalizó un acuerdo que establecía reducir la emisión de gases contaminantes para que el aumento de la temperatura mundial no sobrepase los 2 ºC, sin establecer claramente el como hacerlo.

La COP 16 no parece haber cambiado mucho esta dramática tendencia que viene desde Copenhague. Se respeta este acuerdo de no sobrepasar los 2 ºC, pero también contempla la creación de un "Fondo Verde", que pretende recoger y distribuir US$ 100.000 millones al año hasta el 2020 para apoyar los esfuerzos de adaptación al cambio climático en los países más pobres y facilitar el uso de tecnologías no contaminantes. Además, la reducción antes de 2020 de los gases de efecto invernadero entre un 25 y un 40% con respecto a los niveles de 1990 y la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD), programa que busca reducir las emisiones de carbono mediante el pago a las naciones en desarrollo para que detengan la tala de sus bosques.

Sin embargo se cuestiona lo arbitrarios que pueden ser los 2 ºC fijados como límite (2ºC en un lado del planeta pueden ser 3,5ºC en otro como argumentaba el representante de Sudán, cifra que podría destruir la economía y el modo de vida de muchos pueblos) el manejo de los recursos del Fondo Verde (con el Banco Mundial de por medio), la equidad en la distribución de los ingresos de REDD y si finalmente este acuerdo será legalmente vinculantes. La siguiente cita es en Durban (Sudáfrica) donde esperamos que estas preguntas puedan contestarse. No podemos darnos el lujo de seguir haciendo esperar al planeta.
(1) Para una lista detallada de los efectos del cambio climático en el país puede visitar: http://www.pucp.edu.pe/climadecambios/index.php?tmpl=menu_cp&id=55 (Última consulta: 20 de diciembre de 2010)